Desde un punto de vista conceptual, debemos recordar que no toda acción dirigida a personas con discapacidad puede catalogarse como acción social. Esta guía es un claro ejemplo de ello, por lo que las acciones encaminadas al empleo de personas con discapacidad, al diseño de productos y servicios destinados a este colectivo, no deben ser consideradas como acción social.
Obviamente, lo anterior no significa que las empresas no puedan realizar actuaciones en materia de acción social que beneficien a personas con discapacidad.
Desde nuestra perspectiva, la acción social en materia de discapacidad debe abordarse desde un doble enfoque: